
*Director: Kenny Ortega
*País: Estados Unidos
*Guión: Peter Barsocchini
*Año: 2006
*Productor/es: Walt Disney Pictures
*Género: Musical, Comedia,
*Música: David Lawrence
*Duración: 1h y 32 m
*Fotografía: Gordon Lonsdale
*Casting: Zac Efron, Vanessa Hudgens, Ashley Tisdale, Lucas Grabeel, Alyson Reed, Corbin Bleu, Monique Coleman, Olesya Rulin
*Sinopsis: Troy Bolton (Zac Efron) y Gabriella Montez (Vanessa Hudgens), se conocen en el karaoke de una fiesta de navidad y descubren la tremenda química que hay entre ellos y su pasión en común por la música. Poco después volveran a reencontrarse en el East High School, donde Gabriella es nueva y Troy debe de hacer frente al partido de baloncesto más importante de su vida, pero la música volverá a unirlos.
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Cuando Disney crea un producto destinado al consumo de masas, y en especial de niños, sabe muy bien lo que hace y no se anda con chiquitas (nunca mejor dicho). Si antes jugaba todas sus cartas con las películas en 2-D, ahora la factoría de Walt se ha ido adaptando a los nuevos tiempos, y aunque los productos con los que obtiene mayor beneficio son aquellos en los que colaboran con Pixar, sigue siendo una fuerza a tener en cuenta en esto del séptimo arte. Prueba de ello es la saga High School Musical, que comenzó como un experimento televisivo y ha terminado siendo un total éxito de recaudación en cines. Y es que cada vez tengo más claro que el fenómeno School Musical y Zac Efron, en gran medida culpable del status del que gozan estas películas, ha sido lanzado al aire una vez estudiado cuidadosamente y tras previa planificación. Sin embargo, es un producto con envoltorio trabajado, pero sin sustancia en su interior.
High School Musical, la primera película de la hasta ahora trilogía musical, se estrenó en televisión por el canal disney channel tras haber sido publicitada a bombo y platillo. Por desgracia, bastan unos pocos segundos para poder evaluar el lamentable espectáculo ante el cual nos encontramos.
El inicio es un absoluto despropósito, lleno de incoherencias, en el que nos presentan de una forma
algo desatinada a los dos personajes principales y que a la larga cargaran con el peso de la trama. Que levante la mano quien alguna vez haya ido a una fiesta de navidad a leer o quien esté jugando al baloncesto con su padre durante la misma nochebuena. Creo que con esto se ilustra bastante bien el espíritu pretencioso y absurdo en que se ha desarrollado y gestado la película.
Quizás lo único salvable del principio sean la canción y la escena donde se conocen ambos protagonistas. Falsas esperanzas pues el colmo de los colmos es cuando llegan al instituto y ves a esta panda de niños de papa haciendo el tonto. Se te quitan todas las ganas de ver la película. ¿Desde cuando se permite tener balones de baloncesto en clase? ¿Por qué cuando suena claramente un móvil en plena clase (al figura de Efron no se le ocurre otra forma de ligar) todos sacan el suyo y lo alzan para que la profesora los vea y pueda castigarlos? Incoherencias como estas se repiten a lo largo de la historia.
No voy a centrarme en cada una de las escenas chorras pues podría pasarme horas así, pero hay algunos aspectos que me parecen necesarios que sean resaltados porque me han llamado la atención:
Como ya comenté con anterioridad, los personajes están muy estereotipados, hasta la saciedad, y aunque es un recurso que se encuentra en el 80% de comedias que se hacen en la actualidad, en este caso pueden llegar a hastiar. Son tan planos, que no hay posibilidad de que el espectador se sienta identificado con alguno de ellos, y da la impresión de que actúan como si estuvieran programados de antemano, es decir, como si hubieran memorizado todas las acciones que llevan a cabo en la película y las realizaran una tras otra sin dar lugar a explicaciones ni a exponer las razones que les llevan a ello. Y estoy hablando de personajes, no de actores, lo que índica que el guión es en sí un despropósito.
Otro aspecto remarcable, es el rol que desempeña el archiconocido Zac Efron como Troy Bolton. Adolescente americano modelo: guapo, niño de papa, que vive en una familia perfecta y juega al basket al mismo tiempo que sale con la chica tímida y por casualidad más guapa de todo el instituto. El tipo además se lo cree, y por si fuera poco la historia lo anima a ello, pues se centra en él.
¿Desde cuándo jugar un partido de baloncesto en el instituto por muchas becas que haya en juego es motivo para que un padre machaque a su hijo de tal forma y tus supuestos amigos te vuelvan la espalda? Esta es otra de las preguntas que me hago, pues no comprendo como la compañía de Mouse ha podido llegar al extremo de promover ciertos valores como el individualismo (aunque no es la primera vez que nos dejan una perla como esta en algún film).
Para acabar de destrozar la película, no puedo marcharme sin hablar de los actores y en especial de
Zac Efron ¿Quién fue el encargado de hacer el casting? porque el tío eligiendo modelos es un hacha, pero si alguna vez quiere que alguno de sus actores sea tomado en serio, debería empezar a replantearse su forma de trabajar, aunque sea un poco. No comprendo que le vieron a este chaval, a parte de la cara bonita, cuando le dieron el papel. No hace más que dibujar una sonrisa bobalicona en su cara, movimientos extraños cada dos por tres (y no dentro de las coreografías precisamente) y en el momento en que la escena requiere un mínimo de dramatismo, un poco, no mucho, se dedica a poner cara de susto y a hacer gestos estrambóticos. Inadmisible.
Del resto del reparto, también sobresale Monique Coleman, y no para bien. Taylor Mckessie, líder del club de ciencias, es la mejor amiga de Gabriella y al mismo la traiciona de forma bastante hipócrita y desconsiderada. Ya dije que la película en sí no tenía mucho sentido. El caso es que esta señora realiza una actuación en la que cada gesto parece falso y forzado, cuando habla realiza una serie de exagerados movimientos de mala, pero que muy mala
actriz. Insoportable, peor que Efron porque a esta no la aguantaba ni uno de los segundos en los que aparecía en pantalla. Lo más exagerado de toda la película, mejor que se dedique a bailar y cantar porque la actuación no es lo suyo.
Menos mal que al menos aparece Vanessa Hudgens, que aunque no hace nada del otro mundo, sus gestos son más o menos naturales y la falsa tensión creada con tanta artificialidad se borra cuando ella está presente. Con esto no la alabo, sino que resalto su mediocre actuación (tampoco se podía pedir mucho más) sobresaliente en comparación con el resto de los actores, que cumplen su papel sin más y la mayoría de ellos ni eso siquiera.
Podemos concluir pues, que estamos ante un casting en el que prima la musicalidad y el talento para bailar por encima del aspecto interpretativo. No me parece mal, pero los casos de Efron y Coleman son para recapacitar.
Algo bueno debe de tener ¿no?, como punto a favor pongo el final, lo menos malo de la película que aunque todos sepamos lo que va a pasar de antemano, por lo menos te hace olvidar el tremendo desparramo que estás viendo para dejar paso a una película pensada para niños por adultos que creen saber como piensan los niños.
Para terminar, he dejado mi opinión sobre la música y los números musicales que en definitiva deberían de ser lo verdaderamente importante en una película de este género. Pues bien, aunque las coreografías están bastante logradas, es cierto que las canciones no salvan al conjunto. Hay alguna entretenida, pero por lo general nada nuevo o alejado del modelo estadounidense de música adolescente. Este apartado debería haber sido una gran obra maestra para poder salvar lo demás, al estilo Greese, pero claro, a pesar de alguna que otra similitud no hay comparación posible en cuanto a calidad.
A modo de conclusión, se puede decir que High School Musical es una película sin fundamento, realizada para obtener beneficios sin pensar en nada más. Si buscas algo con lo que desconectar un rato y dejarte llevar durante noventa y tres minutos siendo tratado como un niño de 4 años, esta es tu película. Sencilla, sin guión, sin actores, y con música y colores, eso sí, de simple que es puede llegar a ofender. Un regalo muy bien envuelto pero de todo a cien.